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Emociones, para que os quiero!!!

Hace unos días participé en un taller sobre emociones, basado en el método de Alba Emoting.

“El Alba Emoting es un método científico de inducción, modulación y vivencia de las emociones desde patrones postulares y respiratorios (http://www.albaemoting.cl)”.

El sistema nació en los años 70 de la mano de Susana Bloch y Guy Santibañez, en Chile.

En palabras de Susana Bloch:

“…mejorar la conciencia de lo que pasa con nuestras emociones y poderlas reconocer en los otros y así ser mejores gestores de nuestras emociones, no para controlar y manipular, sino para comunicarnos mejor y ser mas felices…”

En el taller, trabajamos las 6 emociones básicas: miedo, rabia, tristeza, alegría, ternura y erotismo. Y experimentado que se siente con cada una de ellas y en distintos grados de intensidad. Muy interesante e intenso!!!!. Aprovecho para agradecer a Carmen Tena y Elena Iborra la excelente dirección del taller.

Las emociones están siempre presentes en la comunicación entre personas. Son aquella parte del ser que nos hace más humanos. Difícilmente las podemos “disimular” o “aparcar”. Y nos acompañan allí donde vayamos. Reconocerlas, facilita la comprensión de uno mismo y de los demás.

Tengo la impresión que en muchas ocasiones no mostramos nuestras emociones y todavía en menos ocasiones, prestamos atención a las emociones de los demás. En ambos casos, cerramos la puerta a la generosidad. A la posibilidad de que nos comprendan y a la posibilidad de comprender. Cuántas oportunidades perdidas!!!

¿Y si abrimos la puerta a la generosidad?

Mireia Armengol

Generosidad para dar … pero también para recibir!

Esta  mañana en el autobús no he podido evitar fijar mi atención en una conversación de dos personas que tenía justo delante de mí; he supuesto que eran  compañeros de trabajo puesto que la chica le comentaba al chico que se sentía molesta con otra compañera al darse cuenta que en los último días su actitud hacia ella era más bien hostil e incluso de cierto rechazo.

La chica comentaba que no entendía este cambio de comportamiento, teniendo en cuenta que en las últimas semanas le había ayudado en un proyecto en sus horas libres, había asumido parte de su trabajo porque se había dado cuenta que tenía dificultades  para poder entregarlo en plazo y a pesar de todo , en lugar de agradecerle su gesto, ahora se mostraba distante con ella.

El chico al que le estaba explicando la historia le ha hecho una reflexión que me ha parecido muy interesante  y que creo que le ha hecho percibir la situación a su compañera de otra manera que hasta ahora no se había detenido a pensar:

“en ocasiones el mostrarte demasiado generoso , el ofrecer más de lo que la otra persona puede darte a ti puede provocar un desequilibrio en la relación entre dos personas que puede dar a lugar a una reacción totalmente opuesta a la que nos hemos planteado en un primer momento”

La reflexión que el chico del autobús ha compartido con su compañera,  me ha llevado a recordar una de las distinciones que desde el Coaching utilizamos, que es el de la Generosidad: para que una relación sea equilibrada no únicamente debemos pensar en dar, también tenemos que estar preparados y aceptar recibir  lo que nos ofrece  la otra persona. Es por ello que os invito a que a partir de ahora no solo pensemos en la generosidad como el acto de dar, sino que ampliemos nuestra percepción y consideremos la generosidad como el acto de dar y además recibir, para acoger de la otra persona aquello que nos ofrece.

Mònica Pérez