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Me he quedado sin trabajo…¿y ahora qué?

“Dios mío, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para distinguir entre ambas” (Aristóteles)

El sentimiento de pérdida de un trabajo y la posterior etapa de superación de duelo presenta importantes similitudes al sentimiento de pérdida de un ser querido. Conocer las etapas por las que una persona debe pasar y asumir que forma parte del proceso “normal” de duelo, así como la gestión de las emociones que acompañan a cada fase, permiten que el proceso sea asumido por la persona de forma mucho más normalizada : ser consciente de que todos sentimientos, sensaciones y pensamientos que pasan por la cabeza de la persona que acaban de despedir son “normales” y además conocerlos, hacen posible que el proceso de transición sea mucho mejor.

El modelo de la curva del cambio tiene su origen en el trabajo de Elisabeth Kúbler-Ross (1971) en el que demostró que el sentimiento de pérdida y la gestión de lo que conlleva para la persona una situación de cambio en su vida, pasa por varias etapas:

–       Negación : etapa en la que no aceptamos la realidad, es justo el momento en el que nos comunican que nos han despedido… y donde  nos viene a la mente pensamientos como por ejemplo: “no puede ser, no es posible que me esté sucediendo esto a mí”

–       Enfado / Ira:  es el momento en el que aparecen emociones tales como “ Es injusto! , ¿Porqué yo? ¿Cómo es que no lo había previsto? … no deja de ser una continuidad de la primera etapa de no aceptación de la situación que la persona está viviendo.

–       Negociación ; es el momento en el que la persona desearía más tiempo, aparecen pensamientos como por ejemplo:  “Si pudiera…, si hiciera….. lograría evitarlo”.

–       Depresión, es la etapa en la que justo nos damos cuenta que no es posible negociar nada, no hay solución y aparecen sensaciones de inseguridad, de confusión, de no saber a dónde ir,  de qué será de nuestro futuro, qué pasará a partir de ahora..

–       Aceptación. Por último, la persona acepta la situación, hace frente al problema y se siente preparada para lo que viene a partir de ahora; justo es el momento que se inicia la recuperación, la posibilidad de mirar hacia el futuro y la posibilidad de buscar estrategias para encaminarse hacia la acción, hacia la búsqueda, en el caso que nos ocupa, de un nuevo trabajo.

La superación de una situación de “estrés” promovido por una situación de pérdida de trabajo, se hace posible teniendo presente que forma parte de un proceso normal en la que la persona debe ser consciente que debe pasar por las diferentes etapas y que además tiene a su mano diferentes estrategias que puede utilizar para salir de esta situación de la mejor manera posible:

–       La primera de ellas es el DESEO de cambiar la emoción negativa, el enfado/ ira, el sentimiento de frustración o depresión hacia una emoción positiva, de aceptación y de visión a futuro, con el objetivo de activarse y emprender acciones que conlleven hacia la búsqueda de un trabajo, etc.

–       Creer en los recursos que posee la propia persona. PENSAR Y CREER en tus propias fortalezas, puntos fuertes y en todas aquellas oportunidades que están aún por llegar.

– Considerar la pérdida de trabajo, no como un fracaso, sino como un FUENTE DE APRENDIZAJE , como una nueva oportunidad que ofrece la vida para hacer una cosa nueva diferente, que porqué no, puede incluso ser mejor que lo anterior.

–       Y por  último y no menos importante, APOYARTE EN TU ENTORNO  más próximo  y en el “colchón de afectos”: familia, amistades… y compartir estímulos positivos, pequeños hitos en el camino,  y cómo no… sobretodo celebrarlos!!.

Mònica Pérez

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De héroes y villanos

En la novela negra la característica básica que diferencia el héroe del villano es la que define al héroe como al profesional que siempre consigue sus objetivos. El villano es el burócrata que obsesionado por sus objetivos siempre comete los mismos errores, no aprende de ellos y, por tanto, es  quien no los consigue.

El profesional es aquel que a más de competente aprende de sus errores y de sus fracasos; en cambio el burócrata no aprende de sus errores ni reconoce nunca que ha fracasado. Lo bueno que tiene la novela  es que, salvo contadas excepciones, el héroe siempre vence al villano.

Y es que en nuestra cultura un fracaso es como una tara que hay que negar y esconder. ¿Cuándo utilizaremos nuestros fracasos como  los potentes instrumentos de aprendizaje que realmente  son?.

¿Cómo pretende alguien alcanzar la excelencia si no utiliza sus errores para aprender?

¿Cómo vamos a cambiar nuestra cultura si cada vez que nuestros hijos suspenden  les reprendemos o castigamos en vez de provocar una reflexión  sobre qué es lo que ha provocado el suspenso y así poder rectificar y aprender de esta experiencia?… ¿porqué los padres viven la repetición de curso de su hijo como a un gran fracaso y como si fuera un deshonor familiar en vez de una nueva oportunidad para  cambiar hábitos?… ¿porqué cuando estamos a media carrera  y nos damos cuenta que no nos satisface, seguimos sólo para no reconocer que nos equivocamos en nuestra elección?…¿porqué  el miedo a fracasar nos impide iniciar aquel proyecto o negocio que nos ilusiona?… ¿Cuántos de nuestros jóvenes se van a convertirse en emprendedores si magnificamos el fracaso?.

El miedo al fracaso nos paraliza. Hemos de ser capaces de que en nuestros institutos y universidades se potencie la curiosidad, el atrevimiento y la creatividad en todos los campos. Sólo así conseguiremos avanzar colectivamente.

No es bueno para un país recortar en educación.

Por si hay alguna duda os dejo una cita de un artículo de Llàtzer Moix titulado  “amb Wagensberg “ que aparece este domingo en La Vanguardia y que es del mismo Wagensberg

“Los países ricos saben que si son ricos es porque hacen ciencia, mientras que los países pobres creen  que si los países ricos hacen ciencia es porque son ricos.”

Y volviendo al título de este artículo, otra cita de Wagenberg. Por cierto el texto es literal pero podéis cambiar la palabra político por cualquier otra y funciona igual.

“Cuanto más dogmático y inflexible es un político, más burro puede llegar a ser”.

Todos podemos ser héroes.

Carme Pampalona.

Error o fracaso en la educación

La diferencia parece sutil pero no lo es en absoluto por las implicaciones que conlleva cada uno de estos conceptos.

El fracaso nos paraliza, nos hunde, nos deprime…el error nos activa a pensar que hemos hecho mal y que hemos de mejorar.

Se habla frecuentemente del fracaso escolar y de un cierto dasanimo asociado al mundo educativo. Se van cambiando las formas pero no los fondos.

Analicemos esta cuestión desde el “error” y tomemos otra perspectiva, que hemos hecho mal y como podemos mejorar: alumnos, padres y profesores.

Debemos poner el foco en el alumno, que fortalezas hemos ignorado de él, en que es bueno y se desenvuelve con facilidad. Busquemos el plan de acción para que afloren estas caracteristicas de su individualidad. Maticemos con ayuda sus puntos débiles y no basemos en estos su futuro.

La experiencia en el coaching educativo, nos lleva a proponer el coaching individual para acompañar al alumno en momentos cruciales de su vida. Padres y profesores tienen la importante labor de ayudar pero el protagonismo es del alumno.

Se trata de individualizar el desarrollo de cada persona en lugar de hacerle encajar en un modelo pre-establecido.

Maria Jesús Ruiz