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Reflexionando sobre nuestras propias capacidades: crea tu propio DAFO

“No existen atajos para conseguir la gratificación, todos tenemos fortalezas, puntos fuertes personales característicos. La forma de tener una vida más comprometida y con más significado es cambiar, rediseñar lo que hacemos, para poder utilizar esos puntos fuertes en la vida todo lo que se pueda” (Martin Seligman)

El post de hoy lo quisiera dedicar a explicar una herramienta muy útil tanto a nivel profesional como personal que permite reflexionar acerca de tus propias capacidades y fortalezas: El DAFO PERSONAL.Image

Todos poseemos unas excelentes capacidades, pero en la mayoría de ocasiones tan solo utilizamos una pequeña fracción de ellas y a veces ninguna… En ocasiones nos sentimos tan pendientes de lo que sucede en nuestro entorno, en el exterior que nos desocupamos de nosotros mismos sin permitirnos reflexionar y potenciar nuestras propias capacidades.  Stephen R. Covey  afirma que la diferencia entre las personas que tienen éxito y el resto es que las primeras han dedicado tiempo a pensar, a conocerse y a definir lo que desean hacer con su vida: “si quiero mejorar mi situación, puedo empezar por algo sobre lo que tengo control: yo mismo”.

DAFO personal es una herramienta que facilita el análisis de las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Es una manera sistematizada de revisar los factores internos y externos que influyen, tanto positiva como negativamente en el desarrollo de la propia persona. La finalidad de esta herramienta es pues, el facilitar una visión precisa de los elementos con las que la persona cuenta, con sus recursos, y además de conocer cuáles son sus áreas de mejora.

El DAFO personal es una técnica que tiene como meta potenciar los recursos personales, mediante un proceso de autoanálisis de lo que la persona piensa de sí misma que facilitará a posteriori , trazar un plan de acción con la finalidad y motivación de lograr su objetivo final.

La elaboración del DAFO personal debe ir encaminada a acompañar  a la persona en el proceso de descubrimiento de sus puntos fuertes estratégicos, para que, una vez identificados, pueda utilizarlos y valerse de ellos para producir los cambios que desea.

En el cuadro que muestro a continuación se incorporan aquellos aspectos en los que se deben trabajar para plasmar tu propio DAFO:

Debilidades

Describe aquello que no te gusta hacer, que te aburre, que te supone un sacrificio o incluso que consideras que desconoces.

 

 Fortalezas

Escribe algo en lo que eres bueno y que te gusta hacer. Haz una lista de los diez mejores cumplidos que has recibido, escribe/ explica  también lo que tu/s jefe/s, clientes o colegas suelen destacar de ti.

Amenazas

Piensa y haz una lista de las influencias negativas que te alejan de tu objetivo, escribe aquello que a nivel profesional te quita el sueño, aquello que consideras que es una amenaza para conseguir tu objetivo.

 Oportunidades

Identifica cinco oportunidades que puedes aprovechar, busca / piensa en necesidades no cubiertas en tu entorno.

 

Por último quisiera incorporar algunas preguntas “poderosas” que pueden ayudar  en la reflexión de tu DAFO :

–       ¿Cuáles son tus puntos fuertes o talentos especiales?

–       ¿Cuál es el mejor de tus talentos?

–       ¿Qué talentos podrías tener que aún no has desarrollado?

–       ¿Cuáles son tus actitudes ante el trabajo? ¿y ante la vida? ¿y ante el aprendizaje?

–       ¿Existen actitudes y modos de hacer “más productivos” que podrías adoptar y que te ayudarían a obtener mayores resultados?

–       ¿Con qué destrezas cuentas en la actualidad?

–       ¿Qué destrezas necesitaras en un futuro y que no posees actualmente?

Ahora ya solo tienes que dedicarte algo de tiempo, pararte a reflexionar y atreverte a conocer tu propio DAFO…¿ A qué esperas?

Mònica Pérez

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Que les pasa a los adolescentes!

Leí hace unos dias un artículo en La Vanguardia sobre la tasa de abandono escolar en España. Decía que  1 de cada 3 estudiantes abandona los estudios. En el resto de Europa es 1 de cada 5.

Me hizo conectar con los adolescentes con quienes trabajo en los procesos de orientación educativa. Bajo mi experiencia en estos procesos,  lo que creo es que los adolescentes están un poco perdidos, algunos, no todos, y es un periodo de crisis personal: inseguridades, baja autoestima, hacen presente las debilidades y no las fortalezas, no saben como quieren ser, etc.

Creo que lo que estos jóvenes necesitan es fijarse en sus puntos fuertes, potenciar aquellos aspectos que necesiten mejorar para llegar a donde quieren, compromiso, si, compromiso y sobretodo tener un objetivo alcanzable para ellos.

Creo que hay un potencial muy grande en los jóvenes de hoy en día y que lo que pasa es que a veces este potencial no se visible, ni para ellos ni para los que les rodean.

Marisol Navarro

Adolescentes

El pasado viernes asistí a la presentación del libro del profesor Fernando Alberca “Adolescentes manual de instrucciones”.  Yo ya me había leído el libro y me había parecido muy interesante. Así que fui a la presentación para tener la oportunidad de conocer al autor  y poder hablar con el si se presentaba la ocasión.

El libro es altamente recomendable para todas aquellas personas que estamos en contacto con adolescentes. Nos aporta experiencias y un montón de consejos; pero sobretodo nos aporta el conocimiento del mundo adolescente que tantas veces nos preocupa y desconcierta.

Os dejo unos cuantos fragmentos del libro:

“El adolescente es el niño que al llegar a su adolescencia se pregunta por el mundo y por la vida, se despierta a lo ideal, lo justo, la libertad, a hipótesis irreales sin límite y por eso se ve metido con facilidad en discusiones sin fin. Que le agotan”.

“Ver al niño como un todo y enseñarle a verse así, con más cosas buenas que malas”.

“ Los hijos avanzan hacia la madurez, ese avance es la adolescencia. Pero no son maduros aún, al menos no del todo. Lo serán cuando aprendan a vivir con la imperfección”.

“Madurar es aceptar la realidad y convivir con ella, mejorando como personas, amando y siendo amados. Pero también eso es felicidad y un ejercicio de verdadera inteligencia”.

“La incomodidad que supone aguantar la imperfección de los padres es la que da fuerzas para distanciarse, saltar el nido y aprender a volar”.

También nos da consejos muy interesantes. Aquí tenéis algunos:

-Estar en silencio cuando no se sepa qué decir.

-Encajar con humildad las críticas acertadas del hijo

-Proceder como quieran que sus padres actuasen si ellos fueran los hijos.

-Demostrarle que los padres le quieren como es: a pesar de todo y por encima de todo lo que pueda suceder.

-Convencerle de que tiene más cosas buenas que malas.

-Dejarle muy claro lo que se espera que haga cuando queramos que obedezca y las consecuencias de su libertad al hacerlo o no.

-Intentar ponerse en su lugar sin enjuiciarlo.

-Escucharle más que hablarle.

-Mantenerse sereno ante las propias debilidades y defectos, especialmente cuando se evidencian. Valorarle por cómo es ahora no por cómo podrá ser.

Pero si a pesar de todo nos equivocamos  no olvidemos las palabras de F. Alberca cuando casi al final del libro nos dice:

“Saber que en educación todo lo sembrado se recoge, al cabo de mucho tiempo y que el factor humano de los hijos hace que todo salga razonablemente bien si, aunque no hubiese acierto, sí hubo amor y buena intención”.

Gracias profesor.

Carme Pampalona.

Decídete (II)

Y entonces ¿Qué  cosas sí se deben hacer?. Creo que básicamente  dos: conocerse e ilusionarse con el futuro.

Para saber en qué área  del mundo laboral podremos alcanzar la excelencia es muy importante conocer nuestro talento. Para ello:

  • Intenta recordar qué estabas haciendo aquellos momentos en que sentiste tan bien y el tiempo se te pasó volando. Por ahí encontrarás tus habilidades
  • Pregunta a las personas que te conocen cuáles creen que son tus puntos fuertes.
  • Si todavía no lo tienes claro, busca un profesional que te ayude. El test MBTI es muy  bueno para conocer nuestras habilidades y  puntos fuertes.

Cuando los sepas podrás pensar en tu futuro y tomar las decisiones correctas.  En  coaching tenemos una buena herramienta que, en base a mi experiencia , ha sido muy útil para muchos jóvenes a la hora de decidir qué camino tomar. La  llamamos “Visión” y consiste en lo siguiente: coges una cartulina, la divides en 4 cuadrantes y:

  • En el primer cuadrante pones como título “Año 2018, un día ideal” y en él dibujas o recortas imágenes con las que describes un día de tu vida laboral. Se trata, en definitiva, de que te visualices en el futuro (2018) cuando ya has terminado tu formación académica y has conseguido tu trabajo ideal.
  • En el segundo cuadrante el título será “¿Qué me falta?”. En él has de ir apuntando  aquello que crees que te falta para conseguirlo (estudios, habilidades, idiomas…).
  • En el tercer cuadrante el título será ¿Qué tengo que dejar?. Aquí has de poner todo aquello que puede impedirte alcanzar tu “visión”. Este es el lugar para ver aquello que te bloquea (miedos, creencias limitantes, determinadas actitudes…).
  • Finalmente, al cuarto cuadrante le titularás “De dónde sacaré la energía”. Aquí pondrás aquello que te va a proporcionar la energía necesaria (familia, amigos, deporte, aficiones…).

Una vez completada tu “visión” es bueno compartirla con alguien de  confianza -un coach- para que te ayude a ver si realmente ése es tu camino hacia la excelencia.  Después la dejas en un lugar visible para ti para que te vaya  recordando tu objetivo.

No te dejes llevar por el pesimismo ni por el miedo a no ser capaz de alcanzar tu “visión”. Tampoco es bueno marcarte un objetivo bajo para tu talento pues es sabido que las personas que no desarrollan sus capacidades no son felices. A veces cuando no me atrevo a empezar algún proyecto porque  me da miedo fracasar, me sirve una frase de Goethe que dice:

“Al final de la vida, la gente se lamenta de lo que no ha hecho pero nunca de lo que ha hecho”.

Carme Pampalona.

DECIDETE. (I)

El mes de junio es un mes decisivo para los estudiantes de acaban los estudios de Bachillerato y Formación Profesional, pues han de decidir qué y dónde van a estudiar.

Muchos  tienen claro a qué carrera y en qué universidad van a apuntarse pero otros muchos navegan en un mar de dudas.

Cosas que no se deben  hacer:

–          Cómo no tengo claro qué estudiar me apuntaré donde vaya mi amiga.

–          Apuntarse a la carrera que se ha puesto de moda gracias a una serie de televisión.

–          Apuntarse a tal facultad porque está  cercana a mi domicilio.

–          Apuntarse a tal carrera sólo porque en el último año de bachillerato determinada asignatura me ha resultado muy interesante. Suele pasar que la profesora se ha enrollado bien y nos la ha hecho atractiva pero cuando cambia la profesora nos damos cuenta que no nos interesa para nada tal materia.

–          Escoger en función de lo que me gusta estudiar en vez de en qué me gusta trabajar. La vida de estudiante es corta en comparación a los 40 años de la vida laboral.

–          Decidir sin consultar las ofertas de todas las universidades. La estadística dice que la mayoría de los estudiantes se encuentra en las 14 carreras universitarias “de toda la vida” cuando ahora las universidades han multiplicado su oferta  y  actualmente hay una gran variedad de carreras con diversas variantes y combinaciones.

–          Apuntarse sin haber visto todo el currículum de la carrera escogida, la cantidad y calidad  de las prácticas que ofrece fuera de la universidad, las salidas profesionales, la preparación para la integración de sus estudiantes al mundo laboral… en todas la universidades que la ofrecen para verla  que más nos interesa.

a pesar de todo, NO TENGAS MIEDO A EQUIVOCARTE, no pasa nada si te equivocas. Recuerda que todo error es la base de un buen aprendizaje. Es posible que se alargue un año tu vida universitaria pero habrás aprendido.

Carme Pampalona.

Huelga

 Ayer fue un día de huelga para la enseñanza de nuestro país.

A mi me entristecen los días de huelga porque suelen generar malos entendidos, tensiones y pocas veces van a la raíz de los problemas. Y es que, humildemente, creo que en la enseñanza el problema más importante que tenemos no es  económico ni  de número de alumnos por aula –que también lo son- ; el más importante es que hay que repensarla de nuevo teniendo en cuenta todos los ítems de nuestro mundo líquido y cambiante;  pero ¿“quién se atreve a ponerle el cascabel al gato?”.

En  el  blog de Eduard Punset  como comentario a un artículo  defendiendo el uso de los videojuegos como material educativo;  Rebeca referencia un texto – que transcribo literalmente – que aparece en el libro de Janine L.Vigny  “la organización cooperativa de la clase”:

“…porque como dice Gaston Mialaret, hay varias maneras de interpretar la preparación de un individuo para una realidad social: o se le enseña la obediencia para hacer de él el dócil servidor de las exigencias del grupo al que está destinado; o se prepara a los alumnos no sólo para adaptarse a las exigencias sociales y técnicas, sino para comprenderlas, dominarlas y, sobre todo dirigirlas: preparar “el mundo del mañana” consiste pues, para el educador, en formar a hombres que se alejarán cada vez más de la esclavitud; que tendrán una cultura general y conocimientos suficientes para desempeñar un papel activo en el concierto de la sociedad futura; que tendrán una personalidad lo bastante fuerte como para resistir a las presiones técnicas, a las tentaciones fáciles del progreso, que serán autónomos, conscientes de sus responsabilidades hacia si mismos y hacia la sociedad en su conjunto”.

¿Para cuándo el debate nacional sobre la educación?.

Carme Pampalona.

De héroes y villanos

En la novela negra la característica básica que diferencia el héroe del villano es la que define al héroe como al profesional que siempre consigue sus objetivos. El villano es el burócrata que obsesionado por sus objetivos siempre comete los mismos errores, no aprende de ellos y, por tanto, es  quien no los consigue.

El profesional es aquel que a más de competente aprende de sus errores y de sus fracasos; en cambio el burócrata no aprende de sus errores ni reconoce nunca que ha fracasado. Lo bueno que tiene la novela  es que, salvo contadas excepciones, el héroe siempre vence al villano.

Y es que en nuestra cultura un fracaso es como una tara que hay que negar y esconder. ¿Cuándo utilizaremos nuestros fracasos como  los potentes instrumentos de aprendizaje que realmente  son?.

¿Cómo pretende alguien alcanzar la excelencia si no utiliza sus errores para aprender?

¿Cómo vamos a cambiar nuestra cultura si cada vez que nuestros hijos suspenden  les reprendemos o castigamos en vez de provocar una reflexión  sobre qué es lo que ha provocado el suspenso y así poder rectificar y aprender de esta experiencia?… ¿porqué los padres viven la repetición de curso de su hijo como a un gran fracaso y como si fuera un deshonor familiar en vez de una nueva oportunidad para  cambiar hábitos?… ¿porqué cuando estamos a media carrera  y nos damos cuenta que no nos satisface, seguimos sólo para no reconocer que nos equivocamos en nuestra elección?…¿porqué  el miedo a fracasar nos impide iniciar aquel proyecto o negocio que nos ilusiona?… ¿Cuántos de nuestros jóvenes se van a convertirse en emprendedores si magnificamos el fracaso?.

El miedo al fracaso nos paraliza. Hemos de ser capaces de que en nuestros institutos y universidades se potencie la curiosidad, el atrevimiento y la creatividad en todos los campos. Sólo así conseguiremos avanzar colectivamente.

No es bueno para un país recortar en educación.

Por si hay alguna duda os dejo una cita de un artículo de Llàtzer Moix titulado  “amb Wagensberg “ que aparece este domingo en La Vanguardia y que es del mismo Wagensberg

“Los países ricos saben que si son ricos es porque hacen ciencia, mientras que los países pobres creen  que si los países ricos hacen ciencia es porque son ricos.”

Y volviendo al título de este artículo, otra cita de Wagenberg. Por cierto el texto es literal pero podéis cambiar la palabra político por cualquier otra y funciona igual.

“Cuanto más dogmático y inflexible es un político, más burro puede llegar a ser”.

Todos podemos ser héroes.

Carme Pampalona.